Nautilus de Rodney Acosta toma su nombre y forma de la concha del nautilo, una de las estructuras matemáticas más perfectas de la naturaleza. La escultura traduce la espiral logarítmica encontrada en organismos marinos en un objeto tridimensional monumental, invitando a la contemplación de la relación entre la geometría natural y el oficio humano. Apta para instalación interior y exterior, Nautilus ejemplifica el enfoque distintivo de Acosta de transformar la observación biológica en abstracción escultórica.



